![]() | |||||||||||||||||||
|
La Tecnolog�a Inteligente y el Auto Volador |
( English Version ) | ||||||||||||||||||
| Por: Gerry Kissell | Edici�n: Richard Gunn | ||||||||||||||||||
|
Para el momento en que Blade Runner estaba siendo filmada, el autom�vil moderno conten�a m�s tecnolog�a que el M�dulo Lunar utilizado para que los astronautas descendieran con seguridad por primera vez sobre la Luna. Y tan s�lo en los cinco �ltimos a�os, los mec�nicos de autom�vil pr�cticamente han tenido que convertirse en ingenieros de sistemas nada m�s para revisar el timing de un coche. En algunos veh�culos, micro-controladores integrados manejan el arranque, transmisi�n, suspensi�n, frenos antibloqueo y numerosos sub-sistemas adicionales. Redes de datos localizadas han permitido aligerar a los autos de libras en cableado oculto. Hay espejos retrovisores laterales que se inclinan hacia abajo para que el conductor vea el borde de la acera cuando el autom�vil marcha en reversa. Suspensiones ajustables convierten sedanes de lujo en coches deportivos con el toque de un solo bot�n en el tablero de mandos. Cerebros electr�nicos en las transmisiones autom�ticas utilizan l�gica difusa para ajustar el desempe�o de la maquinaria a las condiciones de la v�a y al estilo de manejo del conductor del veh�culo. Durante estos a�os, los gobiernos y las empresas privadas han estado ocupados gastando miles de millones en investigaci�n, y seguir�n haci�ndolo durante muchos a�os m�s. Adaptar�n tecnolog�a militar de alto costo, a menor escala, en carreteras y autom�viles inteligentes de precio accesible. El objetivo: Una mayor eficiencia del tr�fico y la eliminaci�n casi completa de los accidentes de carretera. Para lograr esta meta, en el futuro un autom�vil totalmente computarizado podr�a pedirle al conductor que le ceda el control a los computadores de a bordo y a un sistema automatizado de gesti�n de las autopistas � y por ende al gobierno, encargado de administrarlo. Los sistemas de transporte inteligentes, como se les ha llamado, cambiar�n no s�lo la forma en que nos movemos de un punto a otro, sino tambi�n el tipo de interacci�n que tendremos con nuestros veh�culos.
Otra tecnolog�a en continuo crecimiento es la conocida como cibern�tica. Una tecnolog�a que se convertir� en un �rea de l�mites poco claros en el futuro cercano, ya que cada vez se parece m�s a la bioingenier�a. En vez de utilizar hardware como microprocesadores que tengan que ser implantados en el cuerpo humano, veremos cintas creadas por bioingenier�a que funcionar�n como microchips y procesadores, pero hechos de material biol�gico. Alg�n d�a tendremos viviendas que nos reconocer�n cuando entremos a una habitaci�n e incluso transmitir�n informaci�n a trav�s de impulsos neurales que le indicar�n a nuestra casa o autom�vil qu� es lo que queremos. �Quiere encender la luz? Una se�al es registrada por su bioprocesador y enviada a un receptor dentro de la casa, el cual recibe la se�al y enciende una bombilla. �Suena a poder extrasensorial? Tal vez esto sea lo que el poder extrasensorial es en realidad. �Lograr� funcionar? �No es un poco exagerado? Bien, ya se est� experimentando actualmente con este tipo de ideas. El profesor de cibern�tica Kevin Warwick, de la Universidad de Reading en Gran Breta�a, se hizo poner un implante en su propio cuerpo hace dos a�os, para realizar un experimento de interactividad entre �l y su laboratorio.
Entonces, lo que veremos con el avance de la Inteligencia Artificial y la nanotecnolog�a, ser� una simbiosis entre hombre y m�quina. Y con ella, el incremento de la interactividad conducir� inevitablemente a un estrechamiento de la frontera que separa la biolog�a humana de la tecnolog�a. Esto es algo a lo que hace alusi�n la obra literaria de Philip K. Dick, as� como la pel�cula Blade Runner. Y con todo lo que est� en desarrollo actualmente, es inevitable que las tecnolog�as en expansi�n lleguen a chocar inexorablemente. �Debemos estar temerosos de esto? En cualquier instancia en que estas fronteras se hagan m�s delgadas, debe haber respeto y preocupaci�n por la posible invasi�n de la privacidad y los abusos contra los derechos humanos. Saber que nuestra casa o nuestro auto podr�n rastrear nuestros movimientos durante el d�a es una cosa, pero saber que tambi�n nuestro gobierno puede rastrearnos del mismo modo, es otra muy distinta. Para evitar un escenario orwelliano y permitirnos tener la oportunidad de aceptar estos avances de una mejor manera, deben tomarse precauciones desde un principio, de modo que estas nuevas y apremiantes tecnolog�as no perjudiquen nuestros derechos civiles y constitucionales. La investigaci�n citada en esta p�gina ha sido tomada de la revista Wired.
| |||||||||||||||||||
| Art�culos Relacionados | |||
| Link 1 | Link 2 | Link 3 | Link 4 |